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Maratón de Amsterdam PDF Imprimir E-mail
Escrito por Juanito   
Sábado, 31 de Octubre de 2009 19:16

ISABEL GOMEZ 1H.47' (MEJOR MARCA PERSONAL)
VALENTIN, GURRU. 3H.39' (MEJOR MARCA PERSONAL)
ANGEL, CAPULLO. 4.10.
JUANITO. 4H.04


Como dijo nuestro amigo Juan de la Orza, las tropas sayquiles llegaron a la ciudad de los 160 canales, los 1200 puentes, las 7000 prostitutas, las 800.000 bicicletas y los 3,3 metros por debajo del mar.
Tan solo restaba emular la gesta del primer maratoniano de la historia, y concluir con mejor suerte esa idílica distancia hasta maratón.


Son las 10,30 de la mañana, el estadio olímpico hasta la bandera y el pulsometro marcando guarismos fuera de lo normal. Disparo de salida. La suerte esta echada. Muy pronto en el km 3,5 el primer sobresalto. Ángel, con síntomas de dolor tiene que pararse por un tirón muscular. Seguimos adelante Valentín y yo. Llegada la media maratón Valentín se pega a los globos del 3,30 y yo decido conservar algo más de fuerzas. En el 34 fuertes calambres me bloquean los cuadriceps y me paro en seco, buscando desesperadamente un puesto de cruz roja. En el 35 me recogen las asistencias y tras insistir " stop, no runing" en varias ocasiones, les insisto en que me recuperen. Echo a correr de nuevo y en el 38 definitivamente mis piernas dicen que no pueden seguir.


Convencido de de la evidencia, mi única preocupación era el no poder entrar en el estadio de una forma digna. De todas formas no había contado con un excepcional compañero que al verme andando en la puerta del estadio, enloquecido, gritando y animando desesperadamente, salta la vallas de seguridad y me anima a correr los últimos 200 metros. "Juan, hay que correr. Saca la bandera. Hay que correr". A la entrada en meta, con un efusivo saludo nos reconocemos el esfuerzo realizado. Medalla, foto y minutos de descanso.


A los pocos minutos, alguien nos toca por la espalda. Nuestro amigo Ángel había conseguido terminar. TRES DE TRES. Tan solo quedaba esperar a nuestra maratoniana. A la hora y 46 minutos hace su aparición por la puerta del estadio. Flanqueada por dos armarios roperos que a duras penas podían seguir su ritmo. En meta rebajaba en 5 minutos su mejor tiempo de media maratón.
LAS CERVEZAS NOS ESPERABAN. Litro y medio por cabeza.


A las siete de la tarde tocaba la visita al coffe shop. Allí nos encontramos con un grupo de maratonianos noruegos, me movidos por no se que impulsos (posiblemente sustancias alucinogena) se unen al grupo, y a duras penas, con cuatro palabras en ingles, nos tomamos otras cuantas cervezas mas. PAGARON ELLOS.


En fin amigos, un dia para enmarcar. Tan solo faltaron los Julián, Felipe, Nico, Mauricio, Jose Antonio, Lorenzo, Antonio, otros tantos innombrables mas, con los que nos hubiera gustado compartir esta inolvidable experiencia.

 

Última actualización el Martes, 05 de Enero de 2010 13:25
 
 
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